Llevamos unos cuantos días en los que las imágenes de nieve ocupan gran parte de cualquier informativo. Y es que los termómetros han bajado de los cero grados en muchos puntos de la geografía española.

Con semejante temporal es inevitable sentir frío, pero  hay una parte del cuerpo especialmente susceptible a las bajas temperaturas.  Estamos hablando de los pies.

La razón radica en que el frío produce una vasoconstricción de los capilares, es decir, los pequeños vasos por los que fluye la sangre se cierran. En los pies se encuentran muchas de estas terminaciones, y al ser la parte más alejada del corazón, el aporte de sangre no se realiza con la misma fluidez que a otras partes del cuerpo.

Por ello, y para evitar este frío, es aconsejable utilizar prendas que mantengan el calor, como calcetines de lana o algodón, en vez de las de nylon.

Y mucho cuidado con esa mala costumbre de llegar a casa con los pies fríos e ir corriendo a un brasero o a un radiador. Este cambio tan drástico de temperatura  puede provocar la aparición de sabañones.  El cambio ha de hacerse de forma paulatina.