Se acerca el verano, las vacaciones, viajar, el buen tiempo, disfrutar de la playa y la montaña, salir y divertimos con los amigos, actividades a aire libre… ¡Qué bien suena! ¿Verdad? Aunque el verano pueda ser la mejor cura para todos los males, existen algunos problemas de salud que son más frecuentes durante la estación estival.

Las quemaduras solares, deshidratación, golpes de calor, hongos en los pies, otitis, resfriados y trastornos digestivos leves son los problemas de salud más frecuentes en verano.

Si no queremos que estos pequeños trastornos nos incomoden las vacaciones no debemos descuidar nuestra salud en verano, y en el caso de que sean inevitables, mejor estar preparados para que nos alteren lo menos posible.

Las quemaduras por la exposición solar son el problema de salud por excelencia en verano

Las largas jornadas de baño en la playa o piscinas junto con un uso incorrecto del protector solar son los responsables de que la piel se queme con el sol. Para evitarlo hay que utilizar un protector solar con una un factor de protección solar (FPS) adecuado para nuestro tipo de piel y aplicarlo cada dos horas. Si no tienes claro cuál FPS es el más recomendable para ti tu farmacéutico puede ayudarte en la elección. Además para reparar la piel de los efectos del sol también es recomendable aplicar una crema específica después de la exposición.

Evitar la deshidratación y los golpes de calor

Las altas temperaturas en verano favorecen la pérdidas de líquidos, especialmente por el sudor. En esta época hay que prestar especial atención a la hidratación y beber más agua que la que tomamos habitualmente en invierno. Consumir frutas y verduras frescas también nos ayuda a mantenernos hidratados.

Los golpes de calor se producen generalmente cuando se pasa mucho rato bajo el sol o se practican deportes sin entrenamiento o sin protección. Los ancianos y niños son especialmente vulnerables. Es importante evitar exposiciones prolongadas al sol o durante las horas centrales del día y mantener una buena hidratación y proteger la piel y la cabeza del sol.

Un buen botiquín es un gran aliado

Hay ciertas problemas de salud que no vamos a poder evitar así que llevar un botiquín nos puede ayudar mucho a solventarlos.

Para que no te dejas nada importante atrás consulta en la farmacia. Tu farmacéutico te ayudará a tener tu botiquín a punto para tratar pequeños problemas de salud.

Estos son algunos medicamentos que no pueden faltar:

  • Protector solar.
  • Analgésicos y antipiréticos.
  • Tititas, gasas estériles, vendas y algún antiséptico para desinfectar y cubrir pequeñas heridas y cortes.
  • Medicamentos para tratar trastornos intestinales como la diarrea.

Sea cual sea tu destino este verano no descuides tu salud.