Suena el despertador. Nos hacemos los remolones. Pensamos que por diez minutos más no pasará nada y que ese tiempo lo recuperamos luego yéndonos sin desayunar. Error. Como señala el dicho, hay que desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un paje.

Y es que el desayuno juega un papel clave en el día a día, al representar  entre el 20 y 2l 25% de las calorías que se necesitan durante el día.  Es por tanto vital que sea nutritivo y equilibrado y que incluya:

  • Pan o cereales, que aportan fibra, carbohidratos, energía, vitaminas y minerales.
  • Productos lácteos, como leche o yogur, que contienen proteínas, calcio y vitaminas.
  • Zumos y frutas, que aportan agua, vitaminas y minerales.
  • Otros productos como jamón, huevos, queso, mantequilla

Es importante que valoremos el desayuno, ya que además de ayudarnos a mantener un estado nutricional correcto, mejora el rendimiento intelectual y físico y ayuda al tránsito intestinal y a mejorar los niveles de colesterol.