La higiene y las infecciones nunca han llegado a ser amigas, y es que de hecho, una de las medidas más sencilla que tenemos a nuestro alcance para disminuir el riesgo de infecciones es lavarnos las manos.

De ser así, enfermedades tan comunes como diarreas, gripe, catarro, pie de atleta, infecciones en diversas partes del cuerpo u otras patologías menos frecuentes, podrían prevenirse con una buena higiene.

El fregadero, el inodoro, la esponja, el teclado del ordenador o, incluso, el mando a distancia y el móvil, acumulan una mayor contaminación bacteriana dentro de los hogares. De ahí que haya que hacer especial hincapié en ellos a la hora de limpiar.

Si por ejemplo salís a comer fuera, es aconsejable limpiarse las manos después de haber ojeado la carta, ya que  esas cartas pasan por muchas manos y por lo tanto, existe un mayor riesgo de albergar agentes infecciosos.

Y cómo no, hay que lavarse las manos después de ir al servicio. Según diversos estudios, las toallas de papel son más eficaces que los secadores de aire para reducir el riesgo de contaminación por agentes infecciosos.