El calor, el sol, las buenas temperaturas, muchas más horas al aire libre… ¿Tu piel está preparada para la llegada del verano? Nuestra piel tiene una exposición diferente en la época estival que en la época invernal, por ello es imprescindible que para que los tratamientos previos a la exposición solar tengan efectos óptimos debemos combinarlos con una dieta adecuada.

Es importante, aparte de la nutrición, respetar tres pilares básicos para que nuestra piel no se vea tan afectada por los rayos solares y nos provoquen problemas. Estos tres pilares son: Beber mucha agua (hidratación), evitar la sobreexposición (sobre todo en horario peligroso, de 12 a 18 horas) y utilizar una buena protección solar.

Preparar tu piel para la llegada del verano pasa por unos puntos esenciales que, seguramente, puedas incluir en tu rutina diaria para el resto del año.

  • Hidratación. Por dentro y por fuera. Es importante beber mucha agua y bebidas isotónicas para recuperar sales minerales; pero también tener nuestra piel muy hidratada. Intenta usar una crema hidratante con protección solar incorporada.
  • Protección solar. Dependiendo del tipo de piel que tengas es recomendable el uso de un factor de protección solar más o menos alto, pero siempre es recomendable no bajar del factor 30; sobre todo en horas centrales del día. Durante los primeros días de verano la protección debe ser más alta y hay que aplicársela varias veces al día.
  • Alimentación. Una dieta equilibrada siempre ayuda a nuestro cuerpo a asimilar mejor el sol y los rayos uva. Además, complementar nuestra dieta con alimentos antioxidantes y que estimulan la producción de colágeno (zanahoria, sandía o tomate, por ejemplo) ayudaremos a nuestra piel a evitar el envejecimiento prematuro. Otro truco son los frutos secos que aumentan la protección solar aplicada sobre la piel hasta un 20% más.
  • Bronceado. No busques un bronceado rápido y en horas centrales, que son las más peligrosas. No uses métodos extremos para conseguir este bronceado, usa alimentos del tiempo que facilitan un bronceado sano porque estimulan la producción de la melanina, como las zanahorias, albaricoques o melocotones.